La crisis obliga al régimen a recurrir a militares, universitarios sin graduar y profesionales de otros sectores para cubrir las aulas.
El sistema de enseñanza en la provincia de Las Tunas inició el curso escolar 2026-2027 lastrado por un déficit superior a las 800 plazas docentes vacantes, una crisis estructural que obligó a las autoridades educativas a recurrir a universitarios sin graduar, militares y profesionales de diversos organismos para evitar el cierre de aulas.
De acuerdo con un reporte publicado este viernes por el estatal Periódico 26, la cobertura docente en el territorio oscila entre el 90 % y el 92 %, focalizándose las mayores tensiones en la Educación Secundaria Básica.
Las mayores carencias del personal docente se concentran en los municipios de Jesús Menéndez, Puerto Padre y la capital provincial, mientras que territorios como Jobabo, Colombia, Manatí y Amancio muestran una relativa estabilidad dentro del precario panorama.
Al analizar las causas del desabastecimiento en las aulas, la directora de Educación Media Básica y Media Superior en la provincia, Magloiris Turruelles López, reconoció la combinación del éxodo profesional con el desinterés de las nuevas generaciones por las carreras pedagógicas.
“Cuando estamos en condiciones de incorporar a estudiantes que opten por el magisterio y no sucede, y a eso se suma el éxodo, no solo migratorio, sino de cambios a otros sectores…, ¿qué tenemos? Un gran bache”, admitió la funcionaria.
Turruelles López reveló además que la desmotivación por el magisterio cuenta en muchas ocasiones con la falta de respaldo del entorno familiar de los egresados.
“Nuestros jóvenes no optan por estas carreras y muchas veces en su decisión interviene la familia con su negativa”, señaló la directiva estatal sobre la dificultad para renovar las plantillas escolares.
Para intentar paliar el déficit, la Dirección Provincial de Educación activó mecanismos de contingencia que van desde la aplicación de incentivos salariales bajo la Resolución Ministerial 10/2024 hasta la contratación por horas de especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), el Ministerio del Interior (MININT) y efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para impartir materias en séptimo y octavo grados.
Asimismo, mediante el programa estatal “Educando por Amor” se han incorporado estudiantes universitarios a las aulas, al tiempo que cerca de 200 alumnos de cuarto año de la Escuela Pedagógica Rita Longa asumieron la dirección de grupos escolares con un estipendio superior a los 6.000 CUP mensuales antes de concluir sus estudios.
El escenario tunero refleja el colapso de la enseñanza pública a nivel nacional. Al arranque del periodo lectivo 2026-2027 el pasado 1 de septiembre (el cual acoge a unos 1,4 millones de estudiantes, según la ministra de Educación Naima Trujillo Barreto), Cuba registró apenas un 73 % de cobertura de docentes titulados, una producción textil que solo cubrió el 12 % de la demanda de uniformes de primaria y un calendario académico supeditado a los cortes de electricidad, la escasez de alimentos y la parálisis del transporte.
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