
SANTO DOMINGO — La frontera de casi 400 kilómetros que separa a la República Dominicana de Haití constituye uno de los espacios estratégicos más complejos del Caribe. Ante la prolongada crisis institucional y de seguridad en el país vecino, la administración de Luis Abinader ha desarrollado un modelo de gestión territorial que combina infraestructura física, supervisión tecnológica y desarrollo económico de las provincias fronterizas.
El elemento más visible de esta política es la verja perimetral inteligente, cuya segunda fase sumaba en febrero de 2026 13,5 kilómetros adicionales en construcción. Más allá de la infraestructura física, el sistema incorpora una red de videovigilancia apoyada en 25 kilómetros de fibra óptica entre Manzanillo y Dajabón, cámaras térmicas de alta definición, sensores de movimiento y drones.
Estas herramientas forman parte de un sistema integrado de vigilancia conectado con las capacidades de comando y control de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de ampliar la supervisión de puntos estratégicos y mejorar la coordinación operativa.
Coordinación operativa y gestión territorial
El despliegue tecnológico se complementa con el refuerzo de la presencia sobre el terreno. En 2025, el Gobierno anunció 1.500 efectivos adicionales, que se sumaron a los 9.500 que ya prestaban servicio en la zona, mientras la estructura de vigilancia fronteriza se organizó en seis áreas operativas.
El modelo busca concentrar las capacidades dominicanas en el control y la protección de su propio territorio sin extender su actuación a las operaciones de seguridad desarrolladas dentro de Haití.
Esta delimitación también se observa en la relación de Santo Domingo con la misión internacional de seguridad en el país vecino. En julio de 2026, Luis Abinader precisó que la cooperación dominicana se mantiene en los ámbitos logístico y humanitario, incluida la asistencia médica, sin participación directa de las fuerzas dominicanas en sus operaciones.
De la seguridad al desarrollo económico
La política fronteriza de Abinader ha incorporado además una dimensión de desarrollo territorial. La estrategia "Frontera Fuerte" y los proyectos de centros logísticos y puertos secos bajo régimen de zona franca buscan vincular la presencia institucional con el comercio formal, la infraestructura y la actividad productiva de las provincias fronterizas.
En agosto de 2026 comenzaron nuevas obras dentro de esta estrategia, ampliando el enfoque desde la vigilancia hacia una política que también contempla infraestructura y desarrollo económico y social.
La evolución permite observar un cambio de escala en la gestión de la frontera dominicana. Frente a un entorno regional marcado por la incertidumbre, República Dominicana está desarrollando capacidades permanentes basadas en tecnología, coordinación institucional e inversión territorial.
Más que una respuesta limitada a una coyuntura concreta, la estrategia desarrollada durante la presidencia de Luis Abinader apunta a consolidar una gestión fronteriza más estructurada, con mayor capacidad de supervisión y una integración progresiva entre seguridad, infraestructura y desarrollo económico.
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