El congresista cubanoamericano defendió el respaldo estadounidense a quienes luchan por la democracia y recibió mensajes de María Corina Machado y Álvaro Uribe.
MIAMI, Estados Unidos.— La Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) entregó este miércoles, 21 de octubre, el premio Champion of Freedom Democracy Award 2026 al congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart, durante una ceremonia celebrada en la Torre de la Libertad de Miami a la que asistió CubaNet.
El legislador republicano dedicó buena parte de su intervención a la situación de quienes enfrentan a gobiernos autoritarios y a la necesidad de sostener el respaldo estadounidense a esas personas. “La libertad es frágil”, advirtió, antes de explicar que la experiencia del exilio cubano en su familia ha marcado su manera de entender la política.
“Quienes están en esa lucha necesitan saber que no están solos”, afirmó Díaz-Balart. A su juicio, quienes viven en Estados Unidos pueden llegar a dar por sentadas libertades que otras sociedades han perdido, incluso después de largos periodos de estabilidad y prosperidad.
El congresista agradeció el trabajo de la NED, organización que financia proyectos de apoyo a la sociedad civil en otros países. Señaló que la fundación opera en entornos donde el Gobierno federal estadounidense no puede actuar directamente y defendió que sus programas continúen llegando a los defensores de los derechos políticos.
Díaz-Balart sostuvo que ese respaldo obedece tanto a principios democráticos como a razones de seguridad nacional. También recordó que en manifestaciones celebradas en Cuba y en Irán se han visto banderas estadounidenses, un símbolo, en su opinión, de las expectativas que numerosos manifestantes depositan en ese país.
La sede de la ceremonia, la Torre de la Libertad, funcionó entre 1962 y 1974 como centro de asistencia para refugiados cubanos. El edificio había albergado anteriormente la sede del diario The Miami Daily News.
En un mensaje difundido por la NED antes de la entrega, Díaz-Balart dijo que recibir el premio en un lugar que acogió a tantas familias que huían de Cuba tenía un significado especial para él como hijo de exiliados. Aseguró que, desde el Congreso, ha procurado que quienes defienden las libertades en otros países encuentren respaldo en Estados Unidos.
La fundación reconoció su trayectoria en materia de derechos humanos y su intervención en las decisiones presupuestarias del Congreso. Díaz-Balart preside el subcomité de Asignaciones de la Cámara de Representantes encargado de la seguridad nacional, el Departamento de Estado y programas relacionados, desde el que participa en la definición de los recursos destinados a iniciativas internacionales.
Peter Roskam, presidente de la junta directiva de la NED y excongresista, relacionó el compromiso del homenajeado con la historia de su familia. El presidente de la organización, Damon Wilson, destacó que el respaldo a instituciones democráticas en el extranjero también puede contribuir a la seguridad de Estados Unidos.
El homenaje incluyó mensajes de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado y del expresidente colombiano Álvaro Uribe, quienes destacaron la actuación de Díaz-Balart en asuntos latinoamericanos.
Machado agradeció el apoyo del congresista a los presos políticos y a la causa democrática venezolana. En su intervención, recordó las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y sostuvo que las iniciativas de apoyo a la democracia no deben considerarse actos de caridad, sino inversiones vinculadas también a la seguridad estadounidense.
Aquellos comicios estuvieron marcados por denuncias de fraude de la oposición. El Centro Carter, que desplegó una misión de observación electoral en Venezuela, concluyó que el proceso no cumplió los estándares internacionales de integridad electoral y que no podía verificar los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral.
“Gracias por tu amistad. Y, sobre todo, gracias por ser un verdadero amigo de Venezuela”, expresó Machado. La dirigente reconoció igualmente el trabajo de la NED en favor de organizaciones y activistas de distintos países.
Uribe recordó que Díaz-Balart fue elegido por primera vez a la Cámara de Representantes en 2002, el mismo año en que él llegó a la Presidencia de Colombia. Destacó el papel del legislador cubanoamericano en la búsqueda de respaldo bipartidista en Washington para las relaciones con Colombia y para el acuerdo comercial entre ambos países.
El expresidente colombiano mencionó los desafíos políticos que, a su juicio, siguen presentes en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Insistió en que los cambios de gobierno y las transiciones democráticas deben dar paso a instituciones capaces de perdurar. “Necesitamos una democracia estable en la región”, afirmó.
La jornada también acogió el panel Voices of Freedom in the Americas (Voces de la libertad en las Américas), dedicado a la situación de las libertades en el continente. Participaron la activista cubana Ninoska Pérez Castellón, el venezolano Ernesto Ackerman, el colombiano Fabio Andrade y la nicaragüense Berta Valle. La conversación estuvo moderada por Liliana Ayalde, exembajadora estadounidense e integrante de la junta directiva de la NED.

El senador demócrata Chris Coons también recibió este año el Champion of Freedom Democracy Award, durante la ceremonia principal celebrada el 10 de septiembre en Mount Vernon, Virginia.
En aquel evento, la organización distinguió con el Premio a la Democracia por la Libertad de Expresión a los cubanos Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo Pérez y Félix Navarro. Otero Alcántara y el opositor José Daniel Ferrer recibieron el reconocimiento en representación de los homenajeados. Castillo Pérez y Navarro permanecían encarcelados en Cuba, de acuerdo con la información publicada entonces por la fundación.
La NED fue creada en 1983 como una fundación privada e independiente, sin fines de lucro, con una asignación anual de fondos aprobada por el Congreso estadounidense. Sus recursos financian proyectos de organizaciones no gubernamentales, medios independientes y grupos de la sociedad civil fuera de Estados Unidos.
La estatuilla de sus premios a la democracia reproduce la Diosa de la Democracia, la figura levantada por estudiantes durante las protestas de 1989 en la plaza de Tiananmén, en Pekín. La fundación entrega esa distinción desde 1991.
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