A poco más de 24 horas de su presentación oficial en la temporada regular de la NBA, el alero mexicano Karim López hizo un balance de su primera pretemporada con los Memphis Grizzlies.
El joven sonorense se enfrenta al escrutinio del máximo circuito y tiene claro que su desarrollo físico y técnico, lejos de alcanzar su techo, apenas comienza su fase más exigente.
"Soy muy joven, no estoy ni cerca de mi techo como jugador, así que tengo que mejorar", afirmó, tras enlistar elementos técnicos como el bote de balón, el tiro de tres puntos y la presencia física como áreas de perfeccionamiento constante.
Para sortear la curva de aprendizaje, los veteranos de la plantilla asumen un papel de mentores y le brindan consejos prácticos para su aclimatación al ritmo de la liga.
"Al ser tan joven, tengo muchos campos de mejoras, estoy intentando trabajar en todo", reconoció el mexicano.
Para López, el rigor de la competencia impone exigencias claras, y el desarrollo de su fuerza atlética resulta un imperativo. "Para competir en la mejor liga del mundo contra gente mucho más mayor, mucho más experimentada y también físicamente, hay que trabajar físicamente para poder estar a la par en ese aspecto", sentenció.
La rotación de los Grizzlies ostenta una notable profundidad en las posiciones exteriores, con jugadores experimentados como Kris Murray que pelean por los mismos minutos. Frente a este escenario, y ante lapsos de juego que pueden reducirse a ventanas de cinco a nueve minutos por noche, López definió su contribución desde el dinamismo y la explosividad.
"Ellos son un poco más veteranos, tienen esta experiencia, pero yo soy más joven, puedo aportar un poco cosas diferentes, como mi energía", detalló. "Mi atletismo, mi versatilidad, creo que puedo desempeñar diferentes funciones, así que creo que es una ventaja para nosotros", dijo.
El alero mantiene un pragmatismo absoluto respecto a su rol en el esquema del entrenador. Asume la volatilidad de las responsabilidades tácticas, con la disponibilidad como único objetivo. "No se sabe cuánto, si vas a jugar 20, si vas a jugar 5, pero lo que sea que tengas que jugar, tienes que estar preparado, tienes que estar listo para ir y hacer un impacto para poder ayudar al equipo a ganar", aseveró.
La fase de preparación permitió a López calibrar la velocidad del baloncesto de élite.
El mexicano disputó los cuatro compromisos de pretemporada con la franquicia, con un total acumulado de ocho puntos y siete rebotes, para promedios de 2.0 unidades y 2.3 tableros por encuentro. Su exhibición de mayor impacto ocurrió en la victoria frente a los Chicago Bulls en la mítica duela del United Center, recinto que le ilusionaba pisar y donde registró cuatro puntos y seis rebotes.
Para el jugador, el saldo de estas semanas preliminares se resume en aprendizaje y adaptación.
El proceso requirió interiorizar nuevos sistemas y ajustarse a la logística del equipo, con viajes constantes en avión que le sorprendieron por su alto nivel de confort. Asimismo, el sonorense ya anticipa las tradiciones de novato dentro del vestidor, como la responsabilidad de llevar la comida a los vuelos y abrir las regaderas después de los partidos para asegurar el agua caliente de los veteranos.
Finalmente, dimensionó el peso de ser el único representante nacido en México dentro de la lista de jugadores internacionales de la NBA en la actualidad. "Es un orgullo más que nada, no es ninguna presión", respondió con aplomo.
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