El exministro cubano de Cultura reconoció en México el deterioro de indicadores sanitarios infantiles, la escasez de medicamentos y el colapso de servicios esenciales.
El presidente de la Casa de las Américas y exministro de Cultura, Abel Prieto, admitió este viernes en México que la Isla atraviesa por “el momento más difícil de la Revolución cubana” y reconoció el impacto devastador de la crisis en los indicadores sanitarios infantiles, la disponibilidad de medicamentos y los servicios públicos esenciales.
Durante una presentación académica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) del ensayo Calibán, de Roberto Fernández Retamar, el comisario cultural del régimen castrista ofreció un sombrío balance de la realidad nacional, según reportó el periódico mexicano La Jornada.
“La supervivencia del pueblo cubano hoy es verdaderamente muy trabajosa”, afirmó Prieto ante estudiantes y profesores universitarios.
En su disertación, el exministro divulgó estadísticas sobre la tasa de mortalidad infantil en Cuba, indicando que este indicador se duplicó al pasar de 4,4 a 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos. Asimismo, reveló que el porcentaje de supervivencia en pacientes pediátricos con patologías oncológicas descendió del 85 % al 65 %.
“Son estadísticas, pero son cifras que tienen el rostro de personas, de familias, de niños, de enfermos”, subrayó el funcionario cubano.
El reconocimiento de Prieto sobre la crisis sanitaria coincide con los datos incluidos en el informe oficial presentado por La Habana en 2026 sobre el impacto del embargo estadounidense, donde se admite la muerte de más de 70 personas diarias por neoplasias malignas y se precisa que entre 300 y 400 menores reciben un diagnóstico oncológico cada año.
La caída de 20 puntos porcentuales en la supervivencia pediátrica se enmarca en un desabastecimiento severo que afecta a 300 de los 395 medicamentos de producción nacional (un 76 % del Cuadro Básico de Salud).
De igual forma, estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitidas en marzo de 2026 situaban en 16.000 los pacientes necesitados de radioterapia y en 12.400 los receptores de quimioterapia en la isla, dentro de un universo de cerca de cinco millones de ciudadanos con padecimientos crónicos bajo requerimiento farmacológico continuo.
La justificación como retórica oficial
En su intervención en la UNAM, Prieto evitó atribuir responsabilidades a la gestión gubernamental o a las fallas estructurales del modelo económico. En su lugar, imputó la parálisis del país a las sanciones financieras dictadas desde Washington y a un alegado “proyecto de asfixia” energético, lanzando descalificaciones directas contra el ejecutivo de Estados Unidos.
Prieto arremetió contra la administración de Donald Trump refiriéndose a ella como “esa cúpula de pedófilos impresentables que quieren liquidar a la revolución cubana a toda costa”.
Para ilustrar la asfixia logística que enfrenta el país, el alto funcionario ideológico de la dictadura aseveró que unos 7.000 contenedores con insumos médicos permanecen varados en la región del Caribe debido al temor de las compañías navieras a recibir sanciones financieras, al tiempo que señaló que 34 instituciones bancarias internacionales interrumpieron sus operaciones con Cuba.
Prieto concluyó su diagnóstico reconociendo el desplome de sectores clave de la economía cubana, admitiendo que el turismo nacional “está quebrado” y que la red de transporte público estatal “prácticamente no existe”.
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