La periodista denunció a CubaNet las amenazas recibidas durante un interrogatorio en Villa Marista este lunes, donde también estuvo detenido su esposo, el escritor Frank Correa.
MADRID, España.- La periodista independiente Yunia Figueredo denunció a CubaNet que ella y su esposo, el escritor y periodista Frank Correa, fueron detenidos por agentes de la Seguridad del Estado este lunes y trasladados a Villa Marista, donde permanecieron varias horas separados y fueron sometidos a interrogatorios y amenazas relacionadas con su actividad periodística y opositora.
Según relató Figueredo, ambos fueron interceptados alrededor de las 8:30 de la mañana por un auto patrullero en la calle 236B y Tercera, en Jaimanitas, municipio Playa. Los agentes justificaron la detención por su ausencia el pasado 10 de octubre en la estación policial de Siboney, donde tiene la obligación de presentarse mensualmente.
Al llegar a Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado, el matrimonio fue separado y no volvió a encontrarse hasta después de su liberación, alrededor de las 2:30 de la tarde.
Figueredo explicó que durante su detención pasó por tres oficinas, incluida una destinada a la toma de huellas dactilares, circunstancia que le hizo temer que fuera a ser procesada penalmente.
Posteriormente, fue interrogada por una mujer vestida de civil que se identificó como la mayor Hilda. La oficial abordó el expediente abierto contra la periodista, a quien las autoridades responsabilizan de presuntamente liderar las protestas ocurridas en Jaimanitas por los prolongados cortes eléctricos.
Sin embargo, las presiones no se limitaron a su situación judicial. La periodista aseguró que la oficial amenazó con perjudicar la permanencia de su hija mayor en la universidad y utilizó la necesidad de una intervención quirúrgica de su hija menor como instrumento de intimidación. La agente le advirtió que la menor nunca podría operarse si ella continuaba involucrada en actividades consideradas por las autoridades como contrarrevolucionarias. Figueredo calificó esas declaraciones de chantaje y denunció el impacto psicológico que provocaron las amenazas contra sus hijas.
También aseguró que le reiteraron la posibilidad de imponerle una regulación migratoria y le recordaron que continuaban vigentes las restricciones de movimiento y la obligación de presentarse cada día 10 ante la Policía.
De acuerdo con su relato, permaneció durante horas sin acceso a agua ni al baño, mientras desconocía qué estaba ocurriendo con su esposo.
Frank Correa también fue conducido inicialmente a una oficina de toma de huellas dactilares y que después lo encerraron durante aproximadamente dos horas en una celda sin techo, conocida como «solera».
Correa también recibió amenazas de restricciones migratorias y advertencias para que ambos abandonaran el periodismo independiente y las actividades opositoras. De acuerdo con su testimonio, los agentes les sugirieron que lo mejor sería marcharse de Cuba.
La nueva denuncia se produce después de varios episodios de detenciones, interrogatorios, vigilancia y amenazas contra el matrimonio, relacionados con su cobertura de las protestas ciudadanas y su activismo.
En septiembre, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) alertó sobre una escalada de hostigamiento contra ambos periodistas y sus familiares. La organización documentó 22 incidentes entre abril de 2025 y septiembre de 2026, incluidos interrogatorios, restricciones de movilidad y presiones contra su hija mayor.
Figueredo consideró que este nuevo episodio constituye otra agresión contra su integridad física y psicológica y la de su familia, pero aseguró que las presiones no conseguirán que abandonen su labor. «Ni nos rendimos, ni nos vamos», concluyó la periodista en su denuncia.
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