La red cubana premiada, perteneciente al movimiento internacional Slow Food, promueve la producción local de alimentos.
MIAMI, Estados Unidos ― El ministro cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista, presentó un premio a la red Slow Food en la Isla como un ejemplo de alimentación sostenible, mientras los informes humanitarios documentan dificultades de la población para acceder a la comida.
“No solo recibimos un premio. Cuba aporta un ejemplo”, escribió el funcionario en Facebook.
El Premio Ursula Hudson 2026 fue entregado el 27 de septiembre durante Terra Madre Salone del Gusto, en Turín, Italia, según la publicación del ministro. Slow Food Alemania, entidad que concede la distinción, confirmó que la galardonada fue la red cubana del movimiento, representada por Leidy Casimiro Rodríguez y Amalia Leonor Salazar Ruz.
La red cubana pertenece al movimiento internacional Slow Food, que promueve la producción local de alimentos, la protección de la biodiversidad y la conservación de las tradiciones culinarias. En la Isla reúne 14 comunidades y 40 fincas catalogadas, y funciona bajo el amparo de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), según explicó Rodríguez Batista.
Su principal programa, las Fincas Slow Food, surgió en la Finca del Medio, en Sancti Spíritus. Estas unidades combinan cultivos diversificados, cría de animales, conservación e intercambio de semillas y aprovechamiento de energías renovables. También funcionan como espacios de aprendizaje donde los productores comparten conocimientos sobre agricultura y manejo de los recursos disponibles.
La red desarrolla además los Mercados de la Tierra, que acercan a productores y consumidores; el Arca del Gusto, dedicada a identificar y proteger alimentos y variedades en riesgo de desaparecer; y la Alianza de Cocineros, que vincula la cocina con los productores locales y la preservación de los saberes tradicionales.
El anuncio del premio describe estas iniciativas, pero no ofrece un balance conjunto y actualizado de cuánto producen, a cuántas personas abastecen y a qué precios venden. Aunque se han publicado datos sobre fincas particulares, esas cifras no bastan para dimensionar el aporte actual de toda la red al abastecimiento nacional.
Creado en 2021 en memoria de una antigua presidenta de Slow Food Alemania, el premio distingue a personas, iniciativas y proyectos que promueven formas sostenibles y justas de producir, transformar y consumir alimentos. Su concesión reconoce ese trabajo; no constituye una evaluación del abastecimiento ni del estado nutricional de la población cubana.
La situación alimentaria nacional aparece descrita en otros términos en el informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de julio de 2026. El organismo señala que las dietas de los hogares suelen aportar energía insuficiente y carecer de la diversidad y calidad necesarias para una alimentación saludable.
Entre enero y junio, el PMA proporcionó asistencia alimentaria a unas 880.000 personas en Cuba. El documento también describe obstáculos para distribuir esa ayuda: apagones recurrentes, falta de combustible, dificultades para importar y una capacidad logística reducida.
El organismo relaciona el deterioro del acceso a los alimentos con las secuelas económicas de la pandemia, las limitaciones de financiamiento internacional, las restricciones externas al comercio y la inversión, la crisis energética y la inflación.
Una encuesta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) recogió que ocho de cada 10 encuestados habían omitido comidas en sus hogares durante los seis meses anteriores por falta de dinero, de alimentos disponibles o de ambos. El estudio se basó en 1.318 entrevistas realizadas entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026, en 79 municipios de todas las provincias y de la Isla de la Juventud.
El propio movimiento Slow Food reconoce, en un artículo fechado el 25 de febrero de 2026, una inseguridad alimentaria creciente, interrupciones de las cadenas de suministro y apagones que afectan a hogares y productores. La organización describe las experiencias agroecológicas como una respuesta a esas dificultades y destaca el uso de molinos de viento, biodigestores y sistemas de aprovechamiento del agua para reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Diez días antes de la entrega del premio, el Gobierno cubano había presentado dos planes ante la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza para buscar respaldo internacional. La organización informó, el 17 de septiembre, que los programas aspiraban a beneficiar a cerca de dos millones de personas en las provincias orientales mediante una mayor producción local y la ampliación de la protección social, con apoyo de socios internacionales.
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