El grupo exige la liberación de todos los presos políticos como condición indispensable antes de cualquier negociación.
MIAMI, Estados Unidos — Más de 130 exprisioneros políticos cubanos de varias generaciones firmaron una declaración conjunta en la que exigen la liberación de todos los presos políticos y la despenalización del disenso antes de cualquier negociación política.
El documento fue presentado públicamente este jueves 22 de octubre, a las 10:00 a.m., durante una conferencia de prensa convocada en el Museo de la Brigada 2506.
Los firmantes reafirman que su aspiración es la libertad de Cuba.
“No queremos que haya negociación con quienes son los culpables de la dramática situación del pueblo cubano, con los asesinos de nuestro pueblo, con esos no hay confiabilidad ni es honroso hacer negociaciones”, dijo a CubaNet el exprisionero político Ángel de Fana, organizador del encuentro. “Hay otros cubanos, incluyendo militares y funcionarios, que no tienen las manos embarradas de sangre, con los cuales estamos dispuestos a negociar el futuro democrático de nuestro país”, agregó.
“Para ello, la primera condición es la total liberación de todos los presos políticos cubanos y la despenalización del disenso”, sentenció.
De Fana también explicó que el grupo había reunido 145 firmas de exprisioneros políticos residentes en Cuba y en otros países. Entre quienes viven en la Isla mencionó a Guillermo Fariñas, Humberto Leal y Tomás Ramos.
La situación en Cuba y la incertidumbre sobre posibles negociaciones con Estados Unidos hacían urgente publicar el documento, según explicó.
Con la declaración, añadió, querían fijar la postura de quienes habían pasado años en prisión y hablar también en nombre de los fusilados y de quienes murieron en combate por la libertad de Cuba.
Uno de los puntos centrales del documento es la exigencia de liberar a todos los presos políticos y despenalizar definitivamente el disenso. Los firmantes presentan ambas demandas como condiciones innegociables y sostienen que cualquier diálogo debe producirse después de que los detenidos por motivos políticos sean puestos en libertad.
“La exigencia de liberar a todos los presos políticos e imponer la definitiva despenalización del disenso son incondicionales. … Cualquier negociación sólo puede ocurrir después de liberar a los presos políticos. No es permisible monetizar su calvario”, señala la declaración.
El texto plantea que, una vez cumplida esa condición, podría avanzarse hacia una transición que conduzca al establecimiento de una nueva República de Cuba.
El académico Eduardo Zayas-Bazán consideró que “para forjar una Cuba nueva necesitamos gente honesta que quiera el futuro de Cuba, una Cuba democrática (…) y que no tengan sangre en sus manos”.
También pidió al Gobierno cubano la liberación inmediata de los presos políticos y expresó su preocupación por que la familia Castro y los militares a los que acusó de reprimir a los prisioneros sigan en el poder.
Uno de los firmantes más jóvenes, el exprisionero político José Rolando Cáceres Soto, dijo a CubaNet que la importancia de hacer esta declaración está en aunar la postura de distintas generaciones de presos políticos. “Para nosotros [el exilio histórico] representa la experiencia; son los que nos han dado los pasos a seguir, pasos necesarios que tenemos que dar los jóvenes. Vemos cómo la juventud dentro de Cuba ya está tomando parte sobre el futuro de nuestro país. Estamos luchando contra una dictadura que (…) ha mutado. Pero esa mutación no quiere decir que no tomemos la experiencia y la vivencia de estas personas que conforman el exilio histórico”.
Sobre su historia personal precisó que ha cumplido dos veces prisión política. “Estuve en el 2010 preso político por ‘peligrosidad social’, por crear una biblioteca independiente en Pinar del Río. Y después en el 2017 al crear un proyecto juvenil que se llamó Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, donde estábamos todos los jóvenes de varios partidos y movimientos opositores dentro de la isla hablando sobre los cambios y las políticas juveniles”.
La declaración también aborda la posibilidad de un gobierno provisional durante una eventual transición. Los firmantes distinguen entre una administración transitoria con participación de integrantes del aparato estatal actual y otros cubanos, tanto de la isla como de la diáspora, y un acuerdo que mantenga el sistema político vigente bajo el control de la actual élite de poder.
“Una cosa es dar la bienvenida provisional a un gobierno tecnocrático y mixto de transición, compuesto por militares y funcionarios del régimen anterior con trayectoria aceptable junto a otros cubanos de la isla y la diáspora. Otra muy distinta es pactar la continuidad del sistema político actual bajo la hegemonía de la élite de poder”, sostiene el documento.
Los convocantes aseguran que su planteamiento no persigue la venganza, sino la justicia.
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