Eduardo "Rocky" Hernández estaba a menos de tres minutos de convertirse en campeón mundial. Después de 11 asaltos, dos jueces lo tenían por delante y O'Shaquie Foster necesitaba un nocaut para no perder su cinturón.
El estadounidense salió al último episodio, derribó dos veces al mexicano y detuvo la pelea cuando faltaban 22 segundos. Aquella noche de octubre de 2023, en Cancún, conservó una marca que mantiene hasta hoy: ningún mexicano lo ha vencido.
"Lo fácil es el boxeo, esa es la parte fácil", dijo Foster esta semana a Sports Illustrated, al comparar las exigencias del deporte con lo que vivió fuera del cuadrilátero.
El sábado 24 de octubre, en San Antonio, Texas, el campeón superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) pondrá esa marca en juego ante Emanuel "Vaquero" Navarrete, en una pelea que reunirá tres títulos mundiales.
A sus 33 años, Foster acumula 25 victorias, 12 por nocaut, y tres derrotas. Antes de ser campeón atravesó una etapa en la que su carrera estuvo cerca de terminar.
¿De dónde viene Foster?
Foster creció en Orange, una ciudad de Texas cercana a la frontera con Luisiana. Comenzó a boxear a los ocho años y encontró en el gimnasio una salida frente a los problemas que lo rodeaban.
Su infancia cambió a los 12 años, cuando su madre, Christie Williams, murió de cáncer a los 31 y el futuro campeón se fue a vivir con su abuela paterna y sus hermanos. El mismo día del funeral ganó un torneo Golden Gloves, convencido de que su madre habría querido que siguiera boxeando.
"El boxeo era mi escape", recordó en una entrevista con Premier Boxing Champions en 2023.
Como amateur disputó más de 200 combates y llegó a las eliminatorias estadounidenses rumbo a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en las que se quedó a tres puntos de derrotar a Joseph Díaz Jr. Ese mismo año debutó como profesional, pero sus primeros resultados quedaron lejos de lo que se esperaba de él.
En 2015 y 2016 perdió por puntos frente a Samuel Teah y Rolando Chinea. Más tarde reconoció que descuidó su preparación en medio de problemas personales que terminaron por alejarlo del boxeo.
En 2017 pasó cerca de cuatro meses en una cárcel de Houston, acusado de intento de homicidio, pero el cargo se redujo después a agresión agravada y salió en libertad condicional.
Desde su celda, el 19 de agosto de ese año, vio por televisión a Terence Crawford vencer a Julius Indongo y convertirse en campeón indiscutido del peso superligero. Esa pelea lo hizo pensar en lo que todavía podía conseguir.
Días después, el huracán Harvey golpeó Texas. Según contó Foster, los presos no fueron evacuados y pasaron una o dos semanas sin electricidad.
Al salir comenzó a trabajar en Houston con el entrenador Bobby Benton, lejos de las distracciones de su ciudad natal y con el representante Keith Mills, que lo acompañaba desde 2016. Con ellos reconstruyó su carrera.
El cambio se notó pronto. En 2018 derrotó al español Jon Fernández, entonces invicto, y ganó el título plata superpluma del CMB.
¿Cómo venció a los mexicanos?
Miguel "Mickey" Román fue uno de los primeros rivales de experiencia que encontró en su ascenso. En noviembre de 2020 enfrentó al boxeador de Ciudad Juárez, quien acumulaba 76 peleas profesionales.
Foster lo derribó en el primer asalto y otra vez en el noveno, antes de que el réferi detuviera el combate. Su manejo de la distancia y sus contragolpes se impusieron a la presión del mexicano.
La oportunidad por un título mundial llegó en febrero de 2023 ante Rey Vargas, invicto en 36 peleas y campeón en dos categorías, que buscaba su tercera división. Foster lo venció por decisión unánime, con tarjetas de 116-112, 117-111 y 119-109, y se coronó en el superpluma del CMB a los 29 años.
En octubre de ese año llegó la defensa ante Hernández, la más complicada de las tres. A diferencia de lo que pasó con Román y Vargas, Foster no logró controlar el combate y necesitó el nocaut del último asalto para salvar el cinturón.
¿Qué hizo después de perder el título?
Tras defender la corona ante Abraham Nova, Foster la perdió en julio de 2024 frente al brasileño Robson Conceição, en una polémica decisión dividida. En noviembre ganó la revancha, también dividida, y recuperó el campeonato.
En diciembre de 2025 derrotó por decisión unánime a Stephen Fulton, excampeón en dos categorías, y ganó el título interino ligero del CMB, al que después renunció para seguir en las 130 libras. En mayo de 2026 defendió su corona ante Raymond Ford, otro excampeón mundial.
Más que en la pegada, Foster confía en sus desplazamientos, su defensa, los contragolpes y los cambios de guardia: menos de la mitad de sus victorias llegaron por nocaut.
Navarrete es lo contrario. Suma 40 triunfos, 33 antes del límite, con volumen de golpes y trayectorias poco convencionales, además de dos derrotas, un empate y una pelea sin resultado.
El Vaquero expondrá sus títulos de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), y Foster, el del CMB. El ganador tendrá tres de los cuatro cinturones principales del superpluma.
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