El diplomático estadounidense defendió a los exprisioneros políticos e investigadores que denunciaron la represión y la corrupción en Cuba durante un encuentro celebrado en Nueva York.
MIAMI, Estados Unidos — El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, respondió este martes al canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien había calificado de “espectáculo mendaz” un acto sobre la represión en Cuba organizado el lunes por la misión estadounidense en Nueva York.
“La verdad duele, Bruno Rodríguez, y los presos políticos cubanos liberados y los expertos en corrupción seguirán contando verdades incómodas en la ONU. Cuba libre”, escribió Waltz en X.
En la misma publicación, el diplomático se burló del canciller al insinuar que está obsesionado con él. “Vivo sin pagar alquiler en la cabeza del ministro de Relaciones Exteriores cubano”, escribió.
El diplomático acompañó su mensaje con la publicación de Rodríguez a la que respondía.
El lunes, después del encuentro, el titular de Relaciones Exteriores cubano acusó a Waltz de arremeter contra la Isla en una actividad que describió como celebrada “en una sala clandestina y ante cuatro gatos”.
Living rent free in the Cuban Foreign Minister’s head. The truth hurts @BrunoRguezP and freed Cuban political prisoners & corruption experts will keep telling Hard Truths at the UN. Cuba Libre
— Ambassador Mike Waltz (@USAmbUN) October 20, 2026
Rodríguez Parrilla aseguró que los participantes eran personas que llevaban años viviendo del presupuesto federal estadounidense y sostuvo que el acto no respetaba las normas de conferencias de Naciones Unidas.
El canciller afirmó además que lo sucedido no tenía respaldo en resoluciones de la ONU ni contaba con apoyo internacional. Atribuyó la crisis que atraviesa Cuba al embargo y a otras restricciones estadounidenses, que calificó de “castigo colectivo”.
No aportó pruebas sobre el supuesto financiamiento de todos los participantes ni precisó qué normas de la organización consideraba vulneradas.
La actividad a la que se referían ambos diplomáticos se tituló “Cuba Libre: la opresión que La Habana oculta” y tuvo lugar el 19 de octubre en la sede de Naciones Unidas.
No fue una sesión de la Asamblea General, sino un encuentro convocado por la Misión Permanente de Estados Unidos ante la ONU. La organización lo identificó públicamente en su plataforma de transmisiones, con el nombre del evento, su fecha y el organismo responsable, pese a que Rodríguez lo llamó “clandestino”.
Su inclusión en esa plataforma tampoco implica que la ONU avalara las denuncias presentadas.
Participaron los exprisioneros políticos José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, junto con el economista Emilio Morales y la investigadora María Werlau, del proyecto Archivo Cuba.
También intervinieron la congresista republicana Nicole Malliotakis y un representante de Ucrania, quien abordó el reclutamiento de ciudadanos cubanos para combatir en las filas rusas.
Durante el panel, Ferrer describió sus años de encarcelamiento, denunció abusos en las prisiones cubanas y pidió a los representantes de países democráticos que no votaran a favor de la resolución de La Habana contra el embargo estadounidense.
Otero Alcántara se refirió a su experiencia en prisión y a la persecución de artistas por ejercer la libertad de expresión. Morales habló del control de la economía por el conglomerado militar GAESA, mientras Werlau expuso denuncias sobre las condiciones de trabajo de los profesionales enviados a misiones médicas en el extranjero.
Waltz había acusado durante esa reunión al Gobierno cubano de utilizar la resolución anual sobre el embargo para desviar la atención de las violaciones de derechos humanos y de los problemas económicos internos. También llamó a los países miembros a votar en contra de la iniciativa cubana o, al menos, abstenerse.
Una parte de esas denuncias tiene respaldo en registros independientes. Prisoners Defenders documentó 1.351 presos políticos en Cuba al cierre de septiembre de 2026, incluyendo personas encarceladas y otras sometidas a restricciones penales de libertad.
La organización señaló que 50 casos se sumaron a su listado durante ese mes. Se trata de su balance más reciente consolidado, publicado el 15 de octubre, y no de una cifra proporcionada por el Gobierno estadounidense.
El lunes, el representante permanente de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, se manifestó junto a otros diplomáticos cerca del lugar del encuentro.
Según informó Reuters, integrantes de la delegación cubana increparon a Waltz cuando salía de la actividad. El embajador estadounidense denunció posteriormente que los diplomáticos habían acosado, gritado e intimidado a exprisioneros políticos y a otros asistentes.
El periodista cubano José Raúl Gallego denunció además un gesto homofóbico de uno de los integrantes de la delegación oficial cubana. En un video de 41 segundos, difundido originalmente por José Daniel Ferrer, aparece un hombre vestido con saco negro que mueve las manos imitando el aleteo de un ave mientras se escuchan gritos contra los opositores.
El periodista interpretó el ademán como una burla homofóbica, por su alusión al término despectivo “pájaro”, utilizado en Cuba para referirse a los hombres homosexuales. Gallego señaló que en las imágenes también aparece el representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, vestido con una guayabera blanca. La identidad del hombre que realiza el gesto no ha sido confirmada.
Soberón, en cambio, acusó a Washington de aprovechar las instalaciones de la ONU para una maniobra política destinada a justificar su política hacia Cuba.
Durante una comparecencia ante periodistas, sostuvo que Estados Unidos castigaba colectivamente a la población cubana y trataba de debilitar el respaldo internacional a la resolución que reclama el fin del embargo.
La Asamblea General de Naciones Unidas examinará dicha resolución el 27 y 28 de octubre próximos.
El documento, promovido cada año por Cuba desde 1992, recibe tradicionalmente un respaldo mayoritario. Aunque no es jurídicamente vinculante, expresa la posición política de los Estados miembros y constituye uno de los principales frentes diplomáticos del Gobierno cubano.
En la votación de octubre de 2025, el texto obtuvo 165 votos favorables, siete contrarios y 12 abstenciones. Estados Unidos intenta ahora reducir ese respaldo mediante una campaña que vincula las condiciones de vida en Cuba con la represión política, la corrupción y las decisiones económicas de las autoridades de La Habana.
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones de Washington, incluidas las restricciones sobre el suministro de combustible, agravan las carencias de alimentos, medicamentos y electricidad.
La Administración estadounidense atribuye buena parte de la crisis a la gestión del régimen, pero sus propias medidas también limitan las transacciones y el acceso de Cuba a determinados mercados y suministros.
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