El Proyecto Kgala acumula gastos irregulares equivalentes a unos 16,9 millones de dólares estadounidenses, según la Alianza Democrática.
MIAMI, Estados Unidos ― Las Fuerzas de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF) recibieron la orden de terminar el Proyecto Kgala, un programa de cooperación militar con el Gobierno de Cuba cuestionado por incumplimientos en la contratación y gastos irregulares millonarios.
El contralmirante James Matshimane, jefe de Política, Estrategia y Planificación de las SANDF, comunicó la instrucción al Parlamento, según informó el medio sudafricano News24 en una información difundida este 15 de octubre. El oficial explicó que se permitirá concluir los cursos de formación que ya comenzaron, sin precisar una fecha para el cierre definitivo.
Los gastos irregulares atribuidos a Kgala equivalen a unos 16,9 millones de dólares estadounidenses al cambio actual. La cifra aparece en el comunicado que publicó este jueves la Alianza Democrática (DA), que celebró la decisión y advirtió que el anuncio todavía no supone la terminación efectiva de todas las actividades.
El proyecto comenzó en enero de 2025 como sustituto de Thusano. Bajo el nuevo acuerdo fueron desplegados 119 ciudadanos cubanos para prestar servicios que incluían el mantenimiento y la reparación de vehículos militares, equipos de aviación y componentes navales, de acuerdo con la información de News24.
Las objeciones a la contratación estaban documentadas desde el año pasado. En un informe fechado el 30 de octubre de 2025, el Comité de Defensa y Veteranos Militares del Parlamento recogió que no se había presentado un análisis suficiente del mercado ni pruebas de que otros proveedores no pudieran realizar los servicios.
El documento también señaló la falta de autorización delegada para comprometer al Estado mediante el contrato, la ausencia de una declaración de intereses y la omisión de un análisis de costos y beneficios. El comité recomendó terminar Kgala de inmediato si persistían los gastos irregulares y adoptar medidas disciplinarias contra los responsables.
Los reparos continuaron en 2026. Durante una comparecencia parlamentaria del 27 de mayo, la Auditoría General sudafricana expuso que la Oficina del Asesor Jurídico Principal del Estado había considerado inválido el contrato por contravenir las normas de contratación pública.
La cúpula militar defendió entonces la cooperación. El vicealmirante David Mkhonto, jefe de Logística, sostuvo que los proveedores sudafricanos presentaban costos elevados, demoras y limitaciones de capacidad, y que la colaboración cubana ofrecía una alternativa más viable para recuperar equipos. Reconoció, sin embargo, que debía haberse seguido el procedimiento para autorizar una excepción a las reglas habituales de contratación.
El Gobierno cubano ha presentado los vínculos con Sudáfrica como una muestra de colaboración entre países del Sur. En junio de 2024, la Presidencia cubana describió la relación bilateral como “un exitoso ejemplo de cooperación Sur-Sur” e incluyó la defensa entre los sectores amparados por acuerdos conjuntos.
La participación militar también había sido reconocida en una información de Prensa Latina del 24 de mayo de 2019 sobre una visita de Salvador Valdés Mesa a Sudáfrica. El despacho identificaba al general Rafael Borjas como encargado de la colaboración en defensa y al entonces embajador Rodolfo Benítez como responsable de presentar un balance de la presencia cubana en ese país.
Thusano, el programa anterior, había costado el equivalente a unos 184,1 millones de dólares estadounidenses durante una década, según los datos presentados por Defensa al Parlamento en marzo de 2025 y recordados ahora por la DA. Los gastos irregulares declarados de ese proyecto equivalen a unos 102,9 millones de dólares.
La categoría de gasto irregular identifica desembolsos realizados sin cumplir las normas aplicables. La Auditoría General explica que esa clasificación no demuestra por sí sola que el dinero haya sido robado o perdido: determinar si hubo perjuicio económico, fraude o corrupción requiere una investigación.
La DA también cuestionó los gastos registrados por contratación de vuelos chárter en Kgala, equivalentes a unos 6,1 millones de dólares estadounidenses. El partido reclamó identificar los viajes financiados, conciliar los gastos y presentar un plan de salida que detalle los acuerdos con Cuba todavía activos y los compromisos pendientes.
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