Siete equipos de bombeo averiados y los apagones mantienen a Pinar del Río prácticamente sin agua, con comunidades que llevan hasta tres meses sin recibir suministro por tubería.
Una parálisis casi total en el sistema de acueducto golpea a la provincia de Pinar del Río, donde la avería simultánea de siete equipos de bombeo y la persistencia de prolongados apagones han dejado a la cabecera provincial “prácticamente desabastecida”, con comunidades que acumulan entre 67 días y más de tres meses sin recibir agua por tubería.
La vulnerabilidad de la infraestructura hídrica local se agravó tras fallar los principales sistemas de distribución del municipio cabecera. Roberto Capote Amador, jefe de Operaciones de la Unidad Empresarial de Base de Acueducto y Alcantarillado local, admitió la gravedad del escenario en declaraciones a la emisora estatal Radio Guamá.
“Se mantiene la situación con el abasto de agua a la ciudad de Pinar del Río muy tensa. Se mantienen aún los mismos equipos rotos: dos en la conductora de 20 (pulgadas), tres en la conductora de 30 y dos en la conductora de 36”, explicó Capote Amador.
A las rupturas electromecánicas se suma la interrupción del suministro eléctrico en las estaciones de bombeo, las cuales permanecieron sin energía desde las 4:00 p.m. hasta las 8:30 a.m. del día siguiente durante dos jornadas consecutivas.
La parálisis energética afecta con particular severidad al sector denominado Anillo 1, donde existe volumen de agua acumulado que no ha podido distribuirse por la falta de corriente. De igual forma, el directivo confirmó una avería adicional en la salida de la presa Guamá, pese a la supresión reciente de varios salideros en la red.
A pesar del malestar de la población por el desabastecimiento prolongado, la administración estatal no ofreció un cronograma de reparación ni soluciones a corto plazo.
“En resumen, hoy se mantiene la situación, muy crítica, muy desventajosa. Estamos esperando alguna respuesta, a ver si va a tener alguna mejoría la situación eléctrica. No sabemos todavía si se incorpora algún equipo de bombeo. Esperemos a ver si hay alguna otra solución que pueda darse (…) para ver si nosotros podemos mejorar un poquito la situación”, manifestó el funcionario.
Respecto a la distribución alternativa mediante camiones cisterna (pipas), Capote Amador confirmó que la escasez de combustible impide dar cobertura a las zonas residenciales, priorizándose únicamente a centros de salud como el Hospital Pediátrico, el Hospital Psiquiátrico y los hogares de ancianos.
El colapso en el territorio pinareño refleja una contingencia nacional que afecta a 2,7 millones de personas en Cuba (aproximadamente el 35 % de la población conectada a las redes estatales) con severos impactos en provincias como La Habana, Artemisa, Matanzas, Holguín y Santiago de Cuba, según datos de la agencia EFE.
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