En un foro organizado por Razom for Ukraine, activistas abordaron la captación de cubanos por Rusia y el impacto de las nuevas tecnologías militares.
MIAMI, Estados Unidos – La organización Razom for Ukraine celebró este viernes 16 de octubre en Coral Gables un foro sobre el reclutamiento de cubanos por Rusia y las repercusiones de la guerra contra Ucrania para la seguridad internacional.
El encuentro, titulado “Más cerca de lo que crees: la guerra de Rusia más allá de las fronteras de Ucrania”, se desarrolló en el hotel THesis. La agenda combinó el análisis de la captación y explotación de ciudadanos cubanos con el debate sobre las innovaciones militares surgidas en el campo de batalla ucraniano.
El primer panel estuvo dedicado al reclutamiento, la coacción y el costo humano de la participación de cubanos en la guerra. El programa incluyó a Orlando Gutiérrez-Boronat, del Directorio Democrático Cubano; Evan Harary, de Truth Hounds, y Carolina Barrero, de Ciudadanía y Libertad, con Daniel Pedreira, de la Universidad Internacional de Florida, como moderador.
Kateryna Lisunova, asesora de medios de Razom for Ukraine, explicó a CubaNet que el encuentro buscaba examinar cómo Rusia recluta a cubanos y por qué ese fenómeno también debe importar a Estados Unidos. La representante de la organización acusó al Gobierno cubano de utilizar a sus ciudadanos para ayudar a Moscú y preservar su propio poder.
El reclutamiento bajo promesas de mejorar las condiciones de vida fue señalado por Pedreira. En declaraciones a CubaNet, explicó que jóvenes cubanos viajan a Rusia atraídos por esas ofertas, reciben un entrenamiento breve y son enviados a combatir en Ucrania.
Pedreira aludió a los cubanos muertos y capturados, a las entrevistas con prisioneros y a los pasaportes recuperados como parte de la documentación sobre su presencia en el conflicto. Atribuyó al régimen castrista responsabilidad en el envío y describió a los reclutados como “carne de cañón para luchar en una guerra que no es cubana”.
La conexión entre las causas cubana y ucraniana fue otro de los ejes de las declaraciones recogidas por CubaNet. Orlando Gutiérrez-Boronat, del Directorio Democrático Cubano, sostuvo que “la lucha por la libertad es una sola” y relacionó la defensa de la independencia de Ucrania con la democratización de Cuba.
Gutiérrez-Boronat señaló los vínculos entre los gobiernos de Rusia, Cuba, Bielorrusia y Corea del Norte para argumentar la necesidad de solidaridad entre quienes se enfrentan a ellos. A su juicio, los defensores de la democracia y los derechos humanos tienen que apoyarse mutuamente.
Carolina Barrero, directora fundadora de Ciudadanía y Libertad, sostuvo que el reclutamiento no puede producirse sin conocimiento de las autoridades cubanas. “No pueden desplazarse cientos o miles de cubanos desde Cuba hacia un conflicto de guerra sin que el Estado cubano lo sepa”, declaró a CubaNet.
Su denuncia se apoya en una investigación que Ciudadanía y Libertad publicó en noviembre de 2025 junto a la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad. La activista explicó que entrevistaron a cubanos que habían participado en la guerra y a familiares de fallecidos, y estudiaron los mecanismos de captación tanto dentro de Cuba como entre emigrados residentes en Rusia.
El informe reúne testimonios e investigaciones periodísticas sobre ofertas de empleo civil que terminan en incorporación a las fuerzas rusas, contratos en un idioma que los reclutados no comprenden y entrenamiento insuficiente antes del envío al frente. Su autora interpreta distintos elementos del traslado y la captación como indicios de facilitación estatal cubana.
En sus declaraciones a CubaNet, Barrero afirmó que algunos reclutados salieron de la Isla sin que les sellaran los pasaportes. Presentó esa circunstancia como una señal de complicidad de las autoridades y sostuvo que el fenómeno continúa.
La agenda del foro incluyó un segundo panel sobre innovación militar y seguridad internacional, con Dexter Filkins, periodista de The New Yorker, como moderador, y Kate Bondar, Mariana Boyko y Tom Williams entre sus participantes previstos. El programa contemplaba una exhibición de drones ucranianos y un simulador de vuelo para mostrar tecnologías que están transformando el combate y plantean nuevos desafíos de defensa.
Un estudio de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), Truth Hounds y la Oficina Internacional de Kazajistán para los Derechos Humanos y el Estado de Derecho, publicado el 29 de abril de 2026, señala que no hay evidencia que sugiera la complicidad de La Habana en ese esquema.
No obstante, el mismo estudio cuestiona la supervisión gubernamental y considera probable que el Estado cubano no haya cumplido plenamente sus obligaciones para prevenir la trata, perseguir a los responsables y proteger a las víctimas.
El régimen ha rechazado las acusaciones de participación en la guerra. El 11 de octubre de 2025, Miguel Díaz-Canel calificó de “imputaciones mendaces” los señalamientos del Gobierno estadounidense y afirmó que Washington no había aportado pruebas para sostenerlos.
El costo humano del reclutamiento aparece documentado en una investigación más reciente de Amnistía Internacional, divulgada el 10 de septiembre de 2026. La organización concluyó que las prácticas de engaño, coacción y explotación utilizadas por Rusia para incorporar a extranjeros a sus fuerzas armadas constituyen, en muchos casos, trata de personas.
El trabajo se basó en entrevistas realizadas entre 2024 y 2026 en dos campos ucranianos de prisioneros de guerra, incluidos ciudadanos cubanos, y en información de familiares, juristas y otras fuentes. Entre los casos recogidos figura el de un cubano que relató haber aceptado un contrato militar mientras estaba preso en Rusia para salir de prisión y evitar una posterior deportación a Cuba. El informe también describe restricciones de movimiento y preparación militar mínima antes del despliegue.
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