A la Isla llegaron nuevas donaciones de Rusia, Japón y China, que incluyeron 750 toneladas de aceite, arroz, granos y repuestos para bicicletas.
Golpeado por una severa escasez de alimentos básicos, la parálisis productiva y los sistemáticos apagones que azotan al país, el régimen cubano acudió este viernes a la recepción de tres cargamentos de asistencia humanitaria enviados por los gobiernos de Rusia, Japón y China para paliar el desabastecimiento de insumos esenciales.
Las entregas fueron canalizadas en La Habana en medio de un contexto socioeconómico crítico, marcado por la incapacidad del Gobierno castrista de garantizar la canasta básica normada y la brecha de acceso para las familias que no disponen de divisas o remesas.
Dentro de los insumos recepcionados destaca un lote de 750 toneladas métricas de aceite vegetal procedente de Rusia. El producto llegó embotellado en recipientes de un litro y listo para su distribución inmediata en la red minorista.
De manera simultánea, las autoridades formalizaron el acto de recepción de una donación de alimentos financiada por el Gobierno de Japón y valorada en un millón de dólares. La ayuda, ejecutada bajo la mediación del Programa Mundial de Alimentos (PMA), estuvo destinada a la adquisición de arroz, granos y aceite para el auxilio de las poblaciones vulneradas.
“Permitió la compra de granos, aceite y arroz para las personas afectadas por el huracán Melissa”, confirmó el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba (MINCEX) a través de un comunicado difundido en su página oficial de Facebook.
Como parte del desembarco inicial del paquete japonés, los almacenes estatales recibieron las primeras 425 toneladas de arroz, a la espera de completar el resto de los despachos contemplados en el acuerdo.
A las provisiones alimenticias del eje Moscú-Tokio se sumó la entrega concretada recientemente por la representación diplomática de Pekín en La Habana.
El embajador de China en la Isla, Hua Xin, encabezó la donación de un lote de 80.000 unidades de repuestos y piezas para bicicletas, destinadas a aliviar la parálisis del transporte urbano e interurbano.
Los donativos llegan en momentos en que la población enfrenta una escasez crónica de productos básicos, apagones de más de 20 horas diarias en varias provincias, falta de combustible y una inflación que ha pulverizado el poder adquisitivo.
El arroz, alimento esencial en la dieta cubana, es hoy un producto deficitario en la red estatal y se comercializa a precios inalcanzables para buena parte de la población en los mercados agropecuarios y el mercado informal.
Pese a la narrativa oficial sobre la “cooperación estratégica” con Pekín o Moscú, la reiteración de donativos y ayudas de emergencia evidencia la incapacidad del modelo económico cubano para garantizar el abastecimiento mínimo y la estabilidad energética sin recurrir de forma constante al auxilio de aliados políticos.
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