El comunicador denunció que agentes de la policía política lo amenazaron con procesarlo por su trabajo periodístico y le anunciaron que sería confinado en su vivienda.
MIAMI, Estados Unidos – La Seguridad del Estado amenazó este martes con enviar a prisión al comunicador Adelth Bonne Gamboa y prohibirle salir de su vivienda si continúa colaborando con CubaNet, según denunció el propio periodista tras un interrogatorio en La Habana.
Bonne Gamboa relató en un mensaje de audio enviado directamente a este medio que los oficiales vincularon las amenazas con su decisión de seguir ejerciendo el periodismo independiente. “Yo les dije que no iba a salir de CubaNet y me respondieron que eso era mercenarismo y que estaba cometiendo un delito gravísimo”, afirmó.
Según su testimonio, le mencionaron una posible condena “de dos a diez años” por un supuesto delito relacionado con “la propaganda contra el orden constitucional”.
El comunicador también aseguró que los agentes le anunciaron que esta misma semana recibiría una nueva notificación en su domicilio y que posteriormente sería citado oficialmente a otra unidad policial. El propósito sería comunicarle la orden de permanecer encerrado en su casa.
“[Me dijeron] que me fuera buscando a alguien que me hiciera mis mandados y mis cosas porque de mi casa no iba a poder salir”, contó.
En el interrogatorio participaron, de acuerdo con Bonne Gamboa, un agente conocido como “Rodrigo”, otro hombre al que identificó como psicólogo y un uniformado de verde que no reveló su identidad. El comunicador afirmó que fue el supuesto psicólogo quien más intervino durante la conversación. Añadió que los funcionarios le mostraron varios documentos, pero él no firmó ninguno.
La comparecencia tuvo lugar en la estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Aguilera, en el municipio habanero de Diez de Octubre. La citación del Ministerio del Interior (MININT), cuya fotografía fue entregada a CubaNet, establecía como fecha el 20 de octubre, a las 9:00 de la mañana, y consignaba “entrevista” como objetivo. El impreso advertía que la inasistencia podía acarrear una acusación de desobediencia o una multa de 100 a 300 cuotas.

La víspera, Bonne Gamboa había explicado en su cuenta de Facebook que un oficial identificado como “Rodrigo” trató de citarlo primero mediante una llamada telefónica y luego acudió a su vivienda. El reportero rechazó ambas convocatorias verbales y exigió una citación formal. Según su publicación, el agente regresó finalmente a entregarle el documento.
Bonne Gamboa vinculó la insistencia policial con su regreso a CubaNet y reiteró que no abandonaría su colaboración con la prensa independiente.
Antes de salir de su barrio, alrededor de las 8:30 de la mañana de este martes, el comunicador denunció en un video dirigido a sus seguidores y a CubaNet que acudiría a un “interrogatorio, no entrevista” por expresar públicamente sus opiniones sobre el sistema político cubano. También responsabilizó a la Seguridad del Estado y al Gobierno de lo que pudiera sucederle durante la comparecencia.
En una segunda grabación, realizada a las 9:16 de la mañana ante la unidad de Aguilera, explicó que se había retrasado debido a las dificultades del transporte.
“No estoy cometiendo ningún delito, ni soy ningún delincuente”, sostuvo. Antes de entrar pidió a sus seguidores que permanecieran atentos y que continuaran denunciando el caso si era detenido.
El Observatorio de Derechos Culturales también emitió una alerta sobre la situación del comunicador, formado como instructor de arte, y convocó a la solidaridad para proteger su integridad física y su libertad.
Tras abandonar la estación, Bonne Gamboa anunció en Facebook que ya estaba libre y describió la comparecencia como un interrogatorio marcado por las amenazas y por un apagón en la zona.
En el audio enviado a CubaNet, dijo que se encontraba físicamente indispuesto. También señaló que la falta de electricidad y de conexión a internet estaba dificultando el envío de sus materiales periodísticos.
La amenaza penal mencionada por los interrogadores presenta una diferencia con el texto de la legislación vigente. El artículo 124 de la Ley 151/2022, Código Penal, establece penas de tres a ocho años de prisión por el delito de “propaganda contra el orden constitucional” y las eleva a cuatro a diez años cuando para cometerlo se emplean medios de comunicación social, tanto físicos como digitales.
La ley no establece, para esas modalidades, la escala de dos a 10 años a la que aludió la Seguridad del Estado para amenazar al periodista.
El Centro de Información Legal Cubalex ha advertido que la amplitud de este delito permite perseguir expresiones críticas y publicaciones en redes sociales. La normativa castiga determinadas formas de propaganda contra el Estado socialista y contempla un tratamiento más severo cuando se difunde mediante medios de comunicación.
En diciembre de 2025, CubaNet informó en un editorial que Bonne Gamboa se había visto obligado a suspender su colaboración después de reiteradas amenazas contra él y su entorno familiar.
El medio denunció entonces que agentes de la policía política habían intimidado a su madre y a personas allegadas, y que lo habían colocado ante la disyuntiva de abandonar Cuba o exponerse a la cárcel.
El pasado 12 de enero, el comunicador volvió a ser interrogado en la misma unidad de Aguilera por publicaciones sobre la situación política de Venezuela, según informó en aquella ocasión el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP).
Meses después, el 17 y el 18 de septiembre, denunció que el oficial “Rodrigo” le prohibió salir de su domicilio para impedirle asistir a un encuentro de la Embajada de EE.UU. en La Habana. El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión del ICLEP documentó ese episodio y una amenaza de detención si desobedecía la orden verbal.
El hostigamiento contra Bonne Gamboa había sido mencionado, además, en el informe anual de 2025 de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El organismo recogió denuncias de mensajes recibidos en Facebook que amenazaban con atentar contra su vida si no dejaba de publicar críticas sobre la situación cubana. La Relatoría señaló que, según la información disponible, los perfiles desde los cuales se enviaron podrían estar vinculados al MININT.
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