José Daniel Ferrer informó que recibe adhesiones desde Cuba por WhatsApp y que la campaña, inicialmente dirigida a organizaciones, se abrió a la ciudadanía.
MIAMI, Estados Unidos — José Daniel Ferrer aseguró este miércoles que la petición a los gobiernos democráticos para que no respalden la resolución de La Habana contra el embargo estadounidense en la ONU supera las 1.000 firmas.
El líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) anunció la cifra durante una conferencia de prensa en la sede de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), en Miami. Explicó que la recogida de adhesiones se realiza por varias vías y que recibe nuevas solicitudes desde pueblos y barrios de la Isla a través de WhatsApp.
Más de 600 firmas figuran en una lista y otras casi 600 en un documento inicial publicado en internet, según su explicación. “Es decir que ya por ahí estaríamos superando las 1.000 firmas”, dijo. El opositor añadió que tiene en su teléfono “decenas de firmas” que le han llegado “desde diferentes partes de Cuba”.
El líder opositor explicó que, en un principio, los dirigentes de cada organización firmarían en representación de sus grupos para agilizar el trabajo, pero las solicitudes de personas que querían aparecer con sus propios nombres llevaron a abrir el documento a activistas, presos políticos y ciudadanos en general.
La campaña no dispone de un enlace para sumar firmas. Ferrer indicó que recibe las adhesiones por WhatsApp en el número +1 (305) 970-8858, con el nombre y los apellidos de quienes piden incorporarse. Dijo que conoce a la mayoría de las personas que le han escrito, aunque también recibe solicitudes de otras con las que no tenía contacto previo.
La ampliación de la campaña fue respaldada por Berta Antúnez, del Presidio Político “Pedro Luis Boitel”. La activista afirmó que siguen llegando peticiones desde Cuba y sostuvo que el objetivo de los participantes es que el documento influya en la decisión de los gobiernos ante la votación.
El llamamiento ya había sido divulgado por CubaNet el 12 de octubre, cuando reunía más de 550 firmantes. La petición, encabezada por la ARC y la UNPACU, pide a las democracias votar en contra del texto cubano o, como mínimo, abstenerse.
El secretario general de la ARC, Orlando Gutiérrez-Boronat, vinculó la iniciativa con los acuerdos de unidad de la oposición. Durante la conferencia sostuvo que la votación anual permite a La Habana presentar el rechazo internacional a las sanciones como respaldo político a su Gobierno.
“El respaldo que está teniendo Estados Unidos en Naciones Unidas es en realidad un respaldo al pueblo de Cuba que está luchando por su libertad”, declaró Gutiérrez-Boronat a CubaNet.
El opositor también envió un mensaje a los cubanos en la Isla: «Deben sumar sus firmas a este documento porque es un grito de desafío y rebeldía ante el status quo que ha mantenido al régimen en el poder».
Gutiérrez-Boronat destacó que todos estos años miles de cubanos han padecido prisión y muerte por su lucha por la libertad mientras muchos países repetían la línea de que lo central era el embargo norteamericano. «Eso tiene que terminar. De hecho está terminando y este es el camino», concluyó.
El efecto de la votación dentro de la Isla también fue señalado por Luis Zúñiga. A su juicio, las autoridades utilizan el resultado para transmitir a los cubanos que cuentan con apoyo mundial y para debilitar el mensaje de quienes se les oponen.
La presidenta de Madres por Cuba, Sylvia Iriondo, defendió la posibilidad de ayudar directamente a la población y pidió a los países democráticos que no concedan al Gobierno cubano una victoria diplomática. El joven cubanoamericano Delano Cicconi reclamó que la solidaridad internacional se dirija a los ciudadanos y a sus libertades.
“Nuestra generación no le pide al mundo que defienda al régimen cubano, le pide al mundo que defienda al pueblo cubano”, expresó Cicconi.
La postura de los participantes se opone a la defendida por el canciller del régimen, Bruno Rodríguez Parrilla. Al presentar el informe anual sobre el embargo el 7 de septiembre, el ministro afirmó que las medidas estadounidenses constituyen un castigo colectivo que afecta el acceso a combustibles, medicamentos, agua y transporte.
La Unión Europea, uno de los principales destinatarios de la petición, expuso una posición distinta en la ONU el 7 de julio de 2026. Reconoció los efectos humanitarios adversos del embargo, pero advirtió que la crisis cubana no se debe únicamente a esas medidas. Exigió reformas políticas y económicas, respeto a las libertades fundamentales y la liberación de todas las personas detenidas arbitrariamente.
El voto tiene un alcance diplomático: la resolución de la Asamblea General no es vinculante. En la votación del 29 de octubre de 2025, el organismo aprobó el texto con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
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