Sergio “Checo” Pérez construyó la carrera más exitosa de un piloto mexicano en la Fórmula 1: seis victorias, 39 podios y el subcampeonato mundial de 2023. En poco más de una semana volverá a correr en casa, ahora con Cadillac. A los 36 años, en la etapa final de su carrera, sigue como el único mexicano en la parrilla y sin un sucesor claro.
“Tristemente, aquí no es nada más por talento ni por ganas ni por profesionalismo. Depende de muchísimas cosas”, explicó Michel Jourdain Jr., expiloto de IndyCar y embajador del Gran Premio de México, a Sports Illustrated México.
Entre esas cosas están el dinero, las academias y las decisiones de las escuderías, en una Fórmula 1 distinta a la de 2011, cuando Pérez llegó a Sauber con el respaldo de patrocinadores mexicanos.
Con esos obstáculos lidian los tres mexicanos que hoy encabezan el relevo: Noel León y Rafael Villagómez, en la Fórmula 2, y Ernesto Rivera, en la Fórmula 3, mientras el país recibe a la F1, la Fórmula E, la NASCAR y, desde 2027, la F2, con un futuro incierto después de Checo.
El camino hacia la máxima categoría se mide en años fuera de casa y en millones de euros, y ni siquiera ganar carreras en Europa garantiza un asiento.
Tres mexicanos buscan dar el siguiente paso
El más cercano es Noel León. A los 21 años, en su primera temporada de Fórmula 2 con Campos Racing, ganó tres carreras, entre ellas la principal de Hungría, y es sexto del campeonato con 133 puntos, apenas un año después de terminar decimoséptimo en la F3.
“Está tan cerca y tan lejos. Por talento, Noel no para, tiene todo para estar en la Fórmula 1”, consideró Jourdain.
Alfonso "Picho" Toledano, hijo del expiloto Alfonso Toledano, vive en Europa, trabaja con pilotos jóvenes y conoce a León desde que era niño. Para él, la carrera del mexicano es fruto de un esfuerzo familiar.
“Un piloto que lo conozco desde pequeño, que ha trabajado él y su familia desde muy abajo para que él esté ahí”, contó a Sports Illustrated México.
En la misma categoría corre Rafael Villagómez, con más experiencia en la F2 que León, aunque con menos resultados. A los 24 años disputa su tercera temporada de F2 con Van Amersfoort Racing y es decimotercero con 42 puntos.
Fue un año irregular que tuvo su mejor tramo entre Austria y Gran Bretaña, con tres podios en cuatro carreras, dos de ellos en Silverstone. Jourdain cree que el próximo año decidirá el futuro de los dos.
Un escalón abajo está Ernesto Rivera, el más joven y el único de los tres que pertenece a la academia de una escudería de Fórmula 1, la de Red Bull. Una lesión en la espalda le quitó la pretemporada y el inicio de su primer año en la F3, pero aun así terminó séptimo, con 87 puntos, dos victorias y tres podios. En 2027 seguirá con Campos Racing.
“Después de su accidente, regresar sin entrenar y con la carrera empezada, el año que hizo fue impresionante”, destacó Jourdain. Toledano lo ve como un piloto “avispado, con carácter, que llega y ejecuta”.
Millones de euros antes de llegar a la Fórmula 3
Los tres empezaron en el karting, y en ese terreno México vive uno de sus mejores momentos. “Estamos viendo el mejor kartismo que hemos visto en la historia de México. Está al nivel europeo”, según Toledano.
El problema aparece al saltar a los monoplazas. Como en México no hay un escalón intermedio, los que destacan se van a Europa, y sus familias pagan temporadas, entrenamientos, viajes y manutención mientras ellos viven solos desde la adolescencia. “Verlos solos a los 16 años, no saben ni lavarse su ropa”, contó Toledano.
La cuenta es de millones, de acuerdo con Picho, quien también fue piloto. “Si tienes suerte y eres talentoso, estás hablando de unos 3, 4 millones de euros”, calculó, y esa cifra solo cubre los tres o cuatro años que lleva llegar a la F3. En México, un proyecto de monoplazas bien armado podría arrancar con 150,000 a 200,000 dólares.
Por eso, confirmó, cada familia apuesta todo a una sola carta y arriesga millones de euros para que los chicos vayan a Europa, sin saber si se formarán ni si les resultará.
El único respaldo constante en los últimos 10 o 15 años, según Toledano, fue Escudería Telmex, de donde salió Checo, sin embargo no alcanza para todos. Su propuesta mira al pasado: recuperar una categoría nacional con monoplazas iguales, como la Racing School de los años noventa, organizada por la Federación Mexicana, una marca o un privado.
Con coches idénticos, explicó, los equipos comparten gastos de ingenieros y viajes, y los 200 o 300 pilotos de karting que hay hoy en el país podrían medirse en casa antes de dar el salto a Europa. Esa categoría también serviría de filtro para patrocinadores como Telmex. “Decirle: ‘Mira, de estos 30, este es el mejor’. Y que ellos puedan enfocarse en ese talento”, planteó.
El coche, imagina, sería un híbrido entre la Fórmula 4 y la Fórmula 3, más rápido que el primero y más barato que el segundo, porque el karting actual es tan veloz que la F4 puede ser un retroceso. “Básicamente como un coche del Fórmula 4, pero con un motor un poquito más fuerte”, describió.
La paradoja es que el automovilismo vive un auge en el país. “México ya ahorita tiene el automovilismo como uno de sus deportes favoritos, si no es que el más. Ya se pelea con el futbol, que antes era impensable”, dijo Toledano.
Para él, falta que ese impulso llegue a los jóvenes. “Están haciendo un gran trabajo con lo que hace el Gran Premio, pero creo que no se pueden olvidar un poquito de los jóvenes”, señaló.
Con poco, asegura, alcanzaría para empezar, aunque fuera un 2 o 3 por ciento de su atención para crear un nuevo proyecto.
La Fórmula 1 ya no depende del dinero de los pilotos
Aun con dinero y resultados, falta lo más difícil: uno de los 22 asientos de la Fórmula 1. Jourdain cree que el negocio cambió la forma de elegir pilotos.
“Desde que metieron el límite de presupuesto y con todo el boom de la Fórmula 1, los equipos ganan tanto dinero que lo que menos necesitan es dinero de pilotos, ahora prefieren contratar experiencia”, señaló.
Cadillac es el ejemplo. Al llegar en 2026 como undécimo equipo, eligió a Pérez y a Valtteri Bottas, dos veteranos ganadores de grandes premios, para construir su proyecto.
Aun así, un joven todavía puede llegar si suma títulos y el respaldo de una academia. Es el caso del brasileño Rafael Camara, de 21 años, a quien Haas anunció en octubre como sustituto de Esteban Ocon para 2027. Salió de la academia de Ferrari, ganó la Fórmula Regional Europea en 2024 y la F3 en 2025, y hoy lidera la F2 con 207 puntos.
La superlicencia de la FIA es otro filtro: exige en general 40 puntos, que se reparten según las posiciones finales en campeonatos reconocidos. Los tres primeros de la F2 reciben 40 cada uno y el campeón de la F3, 30.
¿Qué pasará cuando Checo deje la Fórmula 1?
Toledano cree que, sin pilotos mexicanos, el Gran Premio también corre riesgo. “Que no se acaben los pilotos mexicanos, porque si no se va a terminar acabando también el Gran Premio de México”, advirtió.
Puso de ejemplo a Brasil. “Eventualmente pasaría lo que pasa en Brasil cuando no hay pilotos brasileños. Por más que son superfanáticos, cae”, comparó.
Jourdain no lo ve así. “Yo sí creo que el Gran Premio podría sobrevivir sin pilotos mexicanos”, afirmó, aunque reconoció que la gente “siempre se ilusiona con el mexicano en el podio”.
Él conoce esa ilusión desde la pista. Recordó la arrancada de Pérez en 2023, cuando intentó adelantar por el exterior en la primera curva y terminó fuera de carrera. “Si hay una carrera que quieres ganar, es esta”, explicó, y sobre aquella decisión añadió que siempre la ha aplaudido.
Este año, las expectativas son más modestas. Cadillac llega sin posibilidades de pelear arriba, y Jourdain cree que la altitud de la Ciudad de México puede complicarle más que a otros equipos. “Soñar con un punto sería increíble. Que el primer punto de Cadillac fuera en México sería lo máximo, pero lo veo difícil”, dijo.
Tampoco se atreve a ponerle fecha al retiro de Checo. “El tema de Checo depende de dos cosas: del progreso de Cadillac y de la paciencia que él tenga a ese progreso”, señaló, y no descartó una carrera larga: “Con el hambre que parece que tiene, podría estar los próximos 10 años”.
Sus posibles sucesores tendrán pronto una vitrina en casa. Del 29 al 31 de octubre de 2027, la Fórmula 2 correrá por primera vez durante el Gran Premio de México, con una carrera sprint y otra principal en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Los mexicanos que sigan en esa categoría compartirán pista y fin de semana con Pérez, a una categoría de distancia del asiento que algún día tendrá que dejar.
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