Las exportaciones de bienes de Estados Unidos hacia Cuba alcanzaron en agosto una crifra de 202,5 millones de dólares.
En medio del agravamiento de la crisis energética y económica que atraviesa la Isla, las exportaciones de bienes de Estados Unidos hacia Cuba registraron en agosto un hito histórico al alcanzar los 202,5 millones de dólares, el monto mensual más elevado desde que la Oficina del Censo estadounidense comenzó a contabilizar estos registros en 1992.
El flujo comercial entre ambas naciones experimentó un salto del 36% en comparación con los 148,9 millones de dólares reportados en julio, y un repunte interanual del 126% respecto a los 89,7 millones registrados en agosto de 2025.
Con este desempeño, el acumulado de envíos estadounidenses entre enero y agosto llegó a 876,5 millones de dólares, superando en solo ocho meses la totalidad de lo exportado durante todo el año 2025, cuando el intercambio alcanzó los 809,6 millones de dólares.
El repunte sin precedentes responde en gran medida al incremento exponencial de las ventas de derivados del petróleo, un recurso crítico para el funcionamiento de la golpeada infraestructura cubana.
De acuerdo con cifras del Consejo Económico y Comercial EE.UU.-Cuba (U.S.-Cuba Trade and Economic Council), Washington despachó hacia el archipiélago 74.863.132 dólares en combustibles y aceites durante el mes de agosto, volumen que representó aproximadamente el 37% de todas las ventas estadounidenses a la Isla en ese período.
Este intercambio energético ha abierto una vía inédita de abastecimiento en un momento en que la administración estadounidense mantiene restricciones sobre los proveedores petroleros tradicionales del régimen.
En declaraciones recientes difundidas por EFE, el economista cubano Daniel Torralbas señala que el mercado energético estadounidense se está transformando en una fuente de abastecimiento fundamental para la Isla, apalancado principalmente por el sector privado.
Las regulaciones del Departamento de Comercio de EE.UU. autorizan, bajo condiciones específicas, la venta de gasolina y otros derivados a entidades privadas elegibles e individuos en el territorio nacional.
El volumen de compras en el mercado estadounidense contrasta con el discurso castrista que responsabiliza de forma exclusiva al embargo financiero por la falta de insumos básicos en el país.
El desglose comercial acumulado entre enero y julio expone que la principal categoría correspondió a los denominados artículos de socorro, con 126,6 millones de dólares en donaciones y envíos de carácter humanitario. Le siguieron la carne de pollo congelada, con un valor de 118 millones de dólares para el abastecimiento alimentario, y los derivados del petróleo, que sumaron 117,1 millones previo al disparo registrado en agosto, mientras que la importación de vehículos automotores aportó otros 34,9 millones de dólares al intercambio bilateral.
El dinamismo comercial de 2026 consolida a Estados Unidos como uno de los proveedores clave de bienes esenciales para la Isla, justo cuando el país enfrenta uno de sus episodios de desabastecimiento e inestabilidad económica más agudos en décadas.
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